Una buena novela. Sin estridencias. Si te gustan las novelas con misterio inexplicable, con una trama buena y aceptable, que te den a conocer culturas lejanas (en este caso Islandia), esta es una de esas novelas.
No puedo escribir el nombre de la protagonista, ya que en el aparecen caracteres de islandés, pero escribiré su fonética, que es Zóura. Pues bien, Zóura es una abogada del montón, con un par de clientes buenos, un exmarido no tan bueno, y dos hijos, uno de ellos adolescente de 15 años, que ha dejado embarazada a su novia. Ahogada por problemas financieros, decide aceptar la oferta de unos de esos dos clientes buenos que tiene, para tratar de entablar una demanda de "defectos ocultos" en la compra de unas propiedades que se han convertido en un hotel "new age". Su cliente Jonas, la persuade para ir a pasar un fin de semana en su hotel, situado en la península se Snaefellsnes (otra vez caracteres islandeses), donde según se dice, aún se oye el lamento de las almas de los niños abandonados.
La muerte de una empleada del hotel, desatará una serie de acontecimientos, en los que Zóura y su novio alemán, se verán envueltos. Prefiero no desentrañar mucho de la novela, ya que si algo flaquea un poco en ella, es su final... ya que al terminar, al descubrir "quien era", se te queda una especie de cara de bobo diciendo "¡Ah.... era eso!", por lo que no quiero contribuir a que ese final se haga mas predecible si cabe.
Mas que correcta, con una buena encuadernación, cuidada presentación, papel que parece papel y no algo arrancado de algún pitillo.... y buena trama y narración. Para pasar el rato, aunque no marque de por vida.
Ficha Técnica: Director: Michael Haneke Productor: Veit Heiduschka Guión:Michael Haneke Fotografía: Jürgen Jürges Música: Georg Friedrich Haendel, Pietro Mascagni, Wolfgang Amadeus Mozart y John Zorn Montaje: Andreas Prochaska Intérpretes: Susanne Lothar (Anna), Ulrich Mühe (Georg), Arno Frisch (Paul), Frank Giering (Peter), Stephan Clapcynski (Schorschi), Doris Kunstmann (Gerda), Christoph Bantzer (Fred), Wolfgang Glück (Robert), Susanne Meneghel (Gerda Schwester), Monika Zallinger (Eva) Nacionalidad y fecha: Austria 1997 Duración y datos técnicos: 108 min. Color Scope
Heme aquí sintiéndome un servicio público. Me veo en la obligación de haceros una advertencia.
Todo empezó así:
- ¿Vemos una peli?
- Vale
- ¿Cual vemos?
- No sé. Alguna de ese montón que no vimos que vinieron con El Público
- Vale, escoge tú. Sorpréndeme.
- Muy bien
Me levanté y reparé en la segunda que cayó en mis manos. La sinopsis rezaba así:
"Anna, Georg y su hijo Georgie acaban de empezar las vacaciones en una bonita casa a orillas del lago. Fred y Eva son sus vecinos. Las dos parejas se preparan para una partida de golf al día siguiente. Mientras Anna prepara la cena esa noche, aparece Peter en su casa, un joven muy educado, huésped de sus vecinos que le viene a pedir que le preste huevos porque a Eva no le queda ninguno. Anna se apresura a dárselos, cuando de pronto se pregunta como ha podido entrar Peter en la casa."
"Esta" me dije,"que parece de suspense"... Incauta de mí...
Esta película no se parece en nada a cualquier otra película que haya visto antes. No sé siquiera si se le puede llamar película. Creo que es una especie de ensayo, de broma, de... bueno... es que no sé cómo llamarla. No sé si es una obra maestra o una patada en el estómago ¡Y probablemente ambas!
Y aquí viene la advertencia que yo no tuve la suerte o la desgracia de tener, porque si alguien me hubiera avisado, probablemente no hubiese visto la película de Michael Haneke, y no hubiese sufrido la náusea que sufrí y que me duró varios días, quitándome incluso el sueño. A la vez me siento bien de haberla visto porque creo que mi sentido crítico, mi forma de ver cine, tiene un antes y un después de Funny Games, tal es la conmoción que me produjo. Esa noche me desvelé de tal forma que sólo pude levantarme para comprobar en la red qué les había parecido a los demás... Necesitaba sentirme arropada por el club de damnificados de la película.
Con Funny Games Haneke juega con el espectador, te coge, te mete dentro de la película de forma espectacular y te da una paliza brutal... y encima te escupe a la cara que te gusta, porque si no no seguirías adelante. Y tú sigues adelante porque no puedes creerte lo que estás viendo, cuando lo entiendes ya es demasiado tarde. Te hace ver la hipocresía del público (tú misma), por creer que toda esa expresa violencia que consumimos habitualmente en el cine tiene alguna justificación, tú eres bueno, estás del lado de los buenos ¿por qué los malos se dirigen a ti haciéndote su cómplice? ¿Acaso la sed de venganza es suficiente para hacernos violentos, capaces de escenas malvadas? ¿Y acaso no deberían ganar siempre los buenos por una especie de manifestación de la Justicia Divina?.
Te enseña al monstruo humano, sin gores, ojito, sin sustos, con ese terror real que te machaca hasta la náusea.... ¿por qué?
¿Por qué nos has hecho esto Michael Haneke? El método hermenéutico de Sócrates llevado a su más última y desesperada expresión. La cicuta nos ha dado el genio cabrón hijoputa (dicho esto último sin ánimo de insultar, es sólo legítima defensa...)
Ah!! Los actores increíbles!! quiero decir que ¡¡creíbles del todo!! Buenísimos!!
Y perdón por las groserías.... pero me he quedado a gusto.
Necesito decir que esta película debería llevar una advertencia clara y a la vista sobre lo que estás a punto de ver... sobre lo que está a punto de sucederte...
Es una peli de culto para algunos. De hecho, no contento Michael, nos "regala" un remake 10 años más tarde, en el 2007, con actores más conocidos, yankis (Naomi Watts, Tim Roth, Michael Pitt y Brady Corbet), una copia exacta de la primera, plano por plano (por lo que he leído, que no he vuelto a verla.... aunque ya sabiendo a lo que me expongo, quizá la vea cuando tenga ganas de actuar, siendo mala actriz, esto es, sin sufrir...).
Katherine Neville, debe ser una de esas extrañas autoras que junto con Dan Brown, venden mucho, muchisimo, escribiendo enormes y enmarañadas ¿mierdas?... (que te pierdes Druida, que te pierdes). He leído tan solo dos libros de la Neville, y por la Virgen del Santo Puño, no leeré mas. Leí su mas famoso libro, El Ocho.... que me dejó indiferente y con ganas de acabarlo, y ahora tuve la desgracia de leer El circulo Mágico, que mas que mágico parece el Circulo "Luisma" (atención, hace referencia a un personaje de la serie Aida).
A ver..... tu coges una coctelera. En ella pones a Jesus (si, ese de Nazaret), a su madre, a Miriam de Magdala (o lo que viene siendo Maria la Magdalena), a José de Arimatea, a todos los apóstoles, a los Druidas (si... a los druidas) Celtas de la Isla de Mona, a diversos Cesares Romanos, a diversos héroes y dioses Griegos, a Herodes, Caifás y demás familia, a los indios de Norteamérica, a la casa de Austria, a Hitler (si, ese pequeñin amable de bigote), a una protagonista calcada a las anteriores protagonistas de sus libros, prolífica en sus relaciones sexuales (con polvos cosmicos incluidos), con un gato que sabe nadar, y una familia que atención (y no es broma) agarra papel y lápiz para ir haciendo un árbol genealógico si es que quieres enterarte de algo.... que me pierdo... bueno, pues metes todo eso en una coctelera, lo documentas mas o menos bien (todo hay que decirlo), retuerces la realidad torticeramente para que te encaje en el mamotreto de 550 páginas... y ¡tachannnn!, tienes un libro de éxito.
Y ahora explicaré un poco de que va. Ariel (chica que se dedica a la seguridad nuclear), recibe una herencia consistente en unos manuscritos que todo el mundo persigue, ya que están relacionados con unos artículos mágicos y sagrados pertenecientes a las tribus de Israel (no a estas tribus salvajes de hoy día que matan palestinos, si no a las tribus bíblicas). El que descifre estes manuscritos famosos será depositario de una sabiduría tan tan tan antigua (tan antigua es, que acabas el libro sin saber que proporciona esa sabiduría) que se pierde en la memoria de la humanidad (de toda la humanidad que ha leído este mamotreto, incluso de su autora, que se olvidó de explicar al final para que leches lo había escrito). Acabas sabiendo un poco de runas celto-vikingas-teutónicas, de indios, de las sagradas escrituras, de griegos, de romanos, de seguridad nuclear noventera.... de muchas cosas, pero de ninguna en especial. Este libro es como un enorme helado, hecho a partir de todas las tarrinas de la heladería, con un sabor indeterminado, y que acaba derritiendose sin remisión, ya que no sabes por donde meterle la cuchara, ni básicamente cual es su propósito y su fin. Cualquiera de esas historias o bolas de helado (por separado) hubiese sido suficiente como para desarrollar un buen libro, pero ha decidido mezclarlo (y de mal modo) todo con un extraño propósito que no he logrado adivinar.
Recomendable si estas fumado, y crees que podrás experimentar algún tipo de trance al leerlo. Si a alguien le ha gustado, y cree que me he excedido en su crítica, por favor, comenten.